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Mujeres latinoamericanas en la política tecnológica. Parte 3.

Por: Cristina Martínez, Luz Elena González y Alejandra Glía Sánchez.


Latinas en Tech Policy tiene el objetivo de recopilar las experiencias de mujeres líderes en el ámbito de la Tecnología de Interés Público y las políticas de tecnología, para compartir su conocimiento sobre el campo laboral y las oportunidades que identifican en él. En esta tercera entrada, 3 mujeres comparten su trayectoria en la creación de políticas públicas sobre tecnología, buscando integrarlas en los ámbitos corporativo, legal y regulatorio, así como dentro del ecosistema de innovación y emprendimiento social.


Armida Sánchez - Directora Senior de Asuntos Corporativos, Microsoft

“Cuando decidí competir por la posición en Microsoft, a pesar de que en ese entonces tenía poco conocimiento de la industria, pensé en esas mujeres audaces que se atreven a hacer cosas nuevas y distintas."

Armida llegó al campo de las políticas de tecnología de manera inesperada a finales de 2002; a través del concurso para ocupar un puesto en la recién creada Dirección de Asuntos Corporativos en Microsoft México. Las responsabilidades en ese puesto incluían temas de políticas públicas, asuntos legislativos y regulatorios. Lo que más le atrajo fue la posibilidad de trabajar en una empresa líder en tecnología, lo cual representaba un mundo nuevo para ella. Hasta ese momento, Armida había trabajado principalmente en diferentes dependencias del gobierno, pero también se había involucrado durante 10 años en actividades políticas y trabajado 5 años en una empresa japonesa en el sector financiero. Aunque su experiencia parecía estar poco relacionada con el mundo de la tecnología, la oportunidad representaba un nuevo reto, en un sector totalmente distinto de lo que hasta entonces conocía.

Nos cuenta que en el tema de política de tecnología, la visión global de Microsoft es contribuir al desarrollo tecnológico y a la transformación digital de los países en los que opera, con base en las mejores prácticas internacionales. En ese sentido, Armida trabaja a favor de los intereses comunes de México, la industria y Microsoft. En su día a día, participa de forma muy activa en cámaras de la industria de Tecnologías de la Información, como CANIETI y AMITI; en cámaras de comercio, como la AmCham y la Cámara Internacional de Comercio, Capítulo México; así como organismos empresariales como el Consejo Ejecutivo de Empresas Globales. La participación en estas cámaras, asociaciones y organismos empresariales es muy relevante para la construcción de consensos, posturas y diálogos con los distintos interlocutores: el gobierno, la academia y la sociedad civil. A través de los años Armida ha ocupado distintos puestos en dichos espacios, impulsando posturas conjuntas para lograr mayor fuerza ante sus interlocutores en la negociación de asuntos relevantes.

Lo que más le gusta del sector es, en primer lugar, la innovación y la velocidad del avance tecnológico. Éste es un sector en donde uno nunca termina de sorprenderse ante las nuevas invenciones como, por ejemplo, los lentes de Realidad Virtual o las tecnologías accesibles para personas con discapacidad, cuyas funcionalidades se han visto robustecidas por la Inteligencia Artificial. Otro aspecto que le apasiona es el impacto tan profundo que ha tenido la transformación digital en nuestras vidas, nuestra forma de trabajar, de comunicarnos y de entretenernos. También resaltó la capacidad que tienen las tecnologías para igualar o mejorar las oportunidades de inclusión educativa, laboral y social, entre otras de incluir a comunidades en situación de vulnerabilidad.

De acuerdo con Armida, la innovación y la velocidad del cambio tecnológico obligan al estudio, al análisis y reflexión permanentes, por lo que la construcción de las políticas públicas, la legislación y la regulación del sector es retadora. Hay que lograr un equilibrio entre temas tan relevantes como protección de datos personales, privacidad y seguridad de la información, con la flexibilidad regulatoria que permita el avance y el impulso de la innovación.

Las principales áreas de oportunidad que ella ha encontrado son, primero, que prevalezcan los principios de buena regulación y de buenas prácticas internacionales, para evitar la sobrerregulación que puede afectar de manera negativa el desarrollo tecnológico y la innovación. Segundo, es crítico reconocer que vivimos en un mundo hiperconectado, en el cual coexisten distintas tecnologías que interoperan entre sí, las cuales es indispensable aprovechar. En consecuencia, las políticas públicas deben promover la coexistencia y el óptimo aprovechamiento de todas las alternativas tecnológicas disponibles, con total libertad de elección para las personas usuarias. La prioridad es que avancemos en la reducción de la brecha digital y que la población mexicana tenga acceso a conectividad y a Internet. Tercero, que se aproveche más el cómputo en la nube para acelerar la transformación digital del país. Los servicios de cómputo en la nube democratizan el acceso a tecnología de vanguardia y ponen un piso parejo para que empresas, dependencias y organismos de todos los tamaños tengan la mejor tecnología para lograr sus objetivos. Finalmente, la ciberseguridad. Es urgente y prioritario que México tenga una buena política pública en la materia, basada en las mejores prácticas internacionales. Sería muy valioso, por ejemplo, contar con una Agencia Nacional de Ciberseguridad que concentre y coordine los esfuerzos y también es urgente formar muchos más especialistas en la materia.

Sus modelos a seguir no fueron necesariamente mujeres en el mundo de la tecnología, pues no las conocía. Ella se inspiró más bien en mujeres audaces que se lanzan a nuevos y grandes desafíos. Hay una frase de Hillary Clinton que encuentra muy inspiradora: “Cuando algo es difícil para ti, eso es precisamente lo que deberías de hacer”. Finalmente, el consejo que les da a mujeres que estén interesadas en incursionar en el campo es que, aunque no cuenten con experiencia previa en el tema, si les interesa, entren al sector. Tal fue su caso. Armida considera que todo desafío se puede enfrentar exitosamente trabajando duro.

Armida también nos confesó que su primer año en Microsoft fue muy retador, ya que tuvo que estudiar muchísimo para aprender y entender los temas tan complejos de esta industria. Sin embargo, la experiencia a través de los años ha sido muy gratificante para ella. Éste es un sector de inagotable potencial hacia el futuro. Obviamente, la necesidad de estudiar, de desarrollar nuevas habilidades, de mantenerse actualizada es permanente. Esto es imperativo en la industria por la velocidad de la innovación y del desarrollo tecnológico, lo cual implica familiarizarse con nuevas regulaciones, políticas públicas y leyes que, por lo general, van desfasadas de dicho avance tecnológico.


Dinorah Cantú Pedraza - CEO, fábrica de bots

“El momento no lo define tu edad ni lo que estudiaste, sino que conozcas algo suficientemente poderoso, que te mueva, y que tangiblemente genere valor.”

Dinorah es abogada con especialidad en Derechos Humanos. Desde que estudió la licenciatura le emocionaba la posibilidad de garantizar los derechos sociales, económicos y culturales de todas las personas. Con el propósito de litigar mejor en estos temas, decidió hacer la maestría en Administración y Política Pública en la Universidad de Nueva York. Durante la maestría tomó una materia llamada “Gobierno 3.0”, impartida por Beth Noveck, quien fue la primera directora de la iniciativa de Gobierno Abierto de la Casa Blanca. Ahí se encontró con las tecnologías como herramientas para conectar, coordinar e impulsar causas sociales; fue un parteaguas que le dio sentido a los siguientes pasos que tomó.

Trabajó durante casi 7 años en GovLab, organización enfocada en la transformación de las instituciones y gobiernos para la resolución de problemas públicos. Después, se incorporó al servicio público en la Secretaría de Innovación y Participación Ciudadana en el municipio de San Pedro Garza García en el Estado de Nuevo León, México, en donde puso en práctica toda su experiencia en el uso de datos, tecnología e inteligencia colectiva para resolver problemas públicos.

En la actualidad, está a cargo de la implementación de una Agenda de Intercambio y Cooperación de Buenas Prácticas entre Municipios de México de la mano con la Escuela de Gobierno y Transformación del Tec de Monterrey, desde donde facilitan espacios para que personas servidoras públicas tengan conversaciones honestas sobre sus hitos, retos y desaciertos sobre proyectos estratégicos. A la par decidió emprender y apostar por un proyecto propio de tecnología: fábrica de bots, una empresa dedicada a desarrollar chatbots de mensajería instantánea con impacto social.

Dinorah también es Fellow No residente del GovLab, donde es mentora para proyectos que buscando usar datos y tecnología, trabajan con ella en acotar la problemática que éstos buscan resolver de forma efectiva y generar una estrategia clara y contundente de impacto. El contar con amplia experiencia en la implementación de proyectos de innovación con uso de tecnología y datos le permite conocer las limitaciones de dichas soluciones. En contra del uso desmedido de buzzwords y del tecno-solucionismo, reconoce que muchas veces no es necesario implementar tecnologías disruptivas o enfocarnos en la escalabilidad, sino tener una buena metodología de desarrollo de proyectos y colaborar de cerca con otras personas que conocen y viven las temáticas que se tratan.

Para Dinorah trabajar con Arnaud Sahuguet, quien era Director de Producto en Google y luego se convirtió en Director de Producto en GovLab, fue una experiencia inspiradora y retadora. Si con Beth Noveck descubrió el nuevo mundo de la tecnología, con Arnaud aprendió a rebotar sus ideas y tener sensibilidad a los pequeños detalles, pues él decía que “la retroalimentación es el nuevo oro”. Recientemente, el trabajar con el alcalde Miguel Treviño le dotó de sensibilidad política y de alto nivel para identificar los factores que posiblemente podrían frenar un proyecto, así como las condiciones necesarias para seguir empujando una causa, idea o iniciativa que se considera importante, a través de la iteración constante. Dinorah nos comparte que este fue un aprendizaje clave, porque se necesita estómago, que las cosas duelan si se piensa en el dolor que le generan al ciudadano los malos procesos, para trabajar en la intersección de gobierno e innovación; y así no acostumbrarse al statu quo, o dejarse llevar por la inercia institucional y ser crítica de los procesos existentes que puede traer frustraciones, pero es necesario que algo nos mueva.

Para seguir una carrera en políticas de tecnología nos recomienda encontrar los problemas que nos apasionan y que queremos resolver; darnos a la tarea de investigar para entender la naturaleza y determinantes de las causas en las que se trabaja, incluyendo a las personas que están directamente involucradas y que las viven. Nos recalca que no es tan relevante tener una formación en tecnología, pero sí en herramientas metodológicas para desarrollar proyectos, así como exponer nuestras ideas de manera constante para recibir la retroalimentación de otras personas y construir en conjunto. Dinorah nos recuerda que debemos ser persistentes y no rendirnos en la concreción de nuestros objetivos, siendo flexibles con el proceso. Las claves son empatía, corazón e iteración.


Carolina Garayzar - Líder de Políticas Públicas en Coppel

“No tengas miedo. Lo que estudiaste no es lo más importante, sino lo que quieres hacer y proponer; lo que quieres traer a la mesa.”

Carolina comenzó su camino profesional en la Secretaría de Energía, donde participó en la construcción de una estrategia para recuperar el gas metano emitido por las minas de carbón y su reutilización, a partir de la reforma energética de 2006. Esta experiencia le hizo percatarse del potencial de las tecnologías para salvar vidas y evitar la contaminación de la atmósfera. Continuó su trayectoria en el servicio público en la Secretaría de Economía, en la Subsecretaría de Normatividad y Competitividad, donde trabajó para avanzar el desempeño de México en indicadores como el pilar “Innovación y Tecnología” del Índice de Competitividad del Foro Económico Mundial.

Después de estudiar la maestría en Políticas Públicas en la Universidad de Chicago, regresó a México para hacerse cargo del área Internacional de la Comisión Federal de Competencia Económica (COFECE), donde entró de lleno al área de regulación de tecnologías y de modelos disruptivos de negocio. Su primer gran proyecto fue una propuesta de regulación de plataformas móviles de transporte, que fue acreedor al premio de Abogacía del Banco Mundial; la COFECE fue la primera autoridad de competencia en el mundo que propuso una regulación para que éstas se permitieran y se desarrollaran. Después de que la regulación se concretara, plataformas como Cabify y DiDi buscaron entrar al mercado mexicano, pues la ley garantiza su operación. Para Carolina, el hecho de que los reguladores se enfoquen en emitir las reglas para que los nuevos jugadores puedan entrar a competir en igualdad de circunstancias, permite el desarrollo con certeza jurídica de un mercado.

Además, como líder del Área Internacional de la COFECE, participó en foros internacionales donde se discutía la necesidad de regular a las grandes empresas de tecnología, proteger al consumidor y balancear la regulación con la capacidad de innovación. Trabajar en el diseño de regulación en temas de economía digital la convenció de que el hecho de que una empresa sea grande no es algo negativo. Sin embargo, el problema surge cuando las grandes empresas abusan de su tamaño para intentar bloquear al resto de sus competidores. Aquí, sí considera que es necesaria la intervención y regulación por parte de la autoridad.

Carolina considera que trabajar en regulación de tecnología, además de ser interesante, pues se trata de temas en donde no se ha intervenido antes, es verdaderamente retador, pues se anticipan efectos futuros asumiendo muchas variables. En su experiencia, lo más enriquecedor de trabajar en Cooperación Internacional ha sido entablar diálogos con personas alrededor del mundo con intereses y experiencias en temáticas diversas, de las cuales tuvo oportunidad de aprender a través de grupos de trabajo, foros y otros espacios.

En su balance de beneficios y peligros de la tecnología, Carolina tiene presente que las tecnologías pueden mejorar la vida de las personas, por ejemplo, permitiendo a pequeños negocios promocionarse, crecer y permanecer, o ayudando en el mapeo de necesidades, envío y rastreo de ayuda humanitaria para zonas de emergencia. Pero, considera importante no cegarnos ante la amenaza que representa la falta de transparencia y regulación en el uso de los datos personales y privacidad, los efectos que han tenido las redes sociales sobre la salud mental de las personas y el rápido crecimiento de la desinformación en línea.

A las personas con interés en trabajar en políticas de tecnología, Carolina nos recomienda sumarnos a iniciativas donde creamos que podamos aportar desde nuestra experiencia, sin importar lo que hayamos estudiado. Finalmente, nos recuerda que hoy nuestra área del conocimiento no nos define, sino lo que queremos hacer y proponer, lo que ponemos sobre la mesa.

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