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Arte, Tecnología y Participación Ciudadana

¿Puede la tecnología ayudarnos a diseñar el Futuro de las Políticas Culturales? 


Por Nora Carrillo, Consultora en Arte, Cultura y Comercio Justo en PIT Policy Lab

Los proyectos culturales y artísticos han demostrado innumerables veces que son esenciales y eficaces para hacer frente a retos como la violencia, la desigualdad de género, la discriminación y el retraso educativo. 


Principalmente, la pandemia debida al COVID-19 puso de manifiesto lo importante que es la cultura para la sociedad. Durante la separación física que experimentamos millones de personas, la cultura y el arte ayudaron a unirnos y nos proporcionaron apoyo en un momento de gran ansiedad e incertidumbre. Sin embargo, mientras la cultura y el arte nos ayudaban a conservar la estabilidad mental y emocional, artistas y creadores luchaban por sobrevivir y continuar con su trabajo (Gobierno de México, 2020; Secretaría General, 2021).


Como Consultora en industrias creativas y culturales en México, constantemente me encuentro frente al desafío de canalizar apoyos, ya sea financieros o acciones de política pública para enfrentar los retos de la comunidad artística o encontrar maneras de que el arte sea  más accesible. Y a través de los años, sin importar la disciplina artística, la actividad cultural o la comunidad, continúo enfrentandome al mismo reto: la falta de datos sobre los desafíos del arte y la cultura en México, las necesidades de la comunidad artística y cultural y, sobre todo, información respecto al impacto del arte y la cultura (económica y social). 


No hay que minimizar grandes esfuerzos como los del muy apreciado Dr. Ernesto Piedras, quién fue de los primeros en mapear la economía cultural y creativa del país (Secretaría de Cultura, 2014); y los de organismos internacionales como el Consejo Británico que, en 2019, publicó el reporte “Habilidades para la economía creativa: necesidades, formación y estilos de aprendizaje en México” en conjunto con Cirklo (British Council, n.d.). Sin embargo, es importante reconocer que aún estamos muy lejos de tener los datos y las fuentes de información necesarias para consolidar una política cultural basada en las realidades del arte y la cultura a lo largo y ancho de nuestro país. 


No todo es gris. En la actual era digital, donde el arte y la tecnología coexisten y se entrelazan, nos encontramos ante una oportunidad sin precedentes para obtener y enlazar datos culturales. A través de la innovación tecnológica es posible facilitar una participación ciudadana más amplia en la generación de datos, y el diseño y aplicación de políticas culturales. Pero, ¿cómo logramos esta integración? Y, ¿cuáles son las implicaciones? 


Oportunidades de integración que ofrecen las nuevas tecnologías 


Para hablar de integración primero habría que abordar la participación ciudadana. De acuerdo a la CEPAL, la participación ciudadana “es un derecho, una responsabilidad y un complemento de los mecanismos tradicionales de representación política” (Centro Latinoamericano de Administración para el Desarrollo, 2009). La participación ciudadana siempre ha sido esencial para el diseño de políticas que reflejen las necesidades, realidades y deseos de una población. Ya sea desde la perspectiva de la comunidad artística, como del público o de las audiencias para abrir espacios hacia la representatividad e inclusión. Hoy por hoy, gracias a la tecnología, la participación puede ser más directa y significativa. A continuación menciono algunas acciones estratégicas con las cuales la tecnología actualmente está contribuyendo o pudiera impulsar dicha participación:


  • Recolectar retroalimentación en tiempo real: las plataformas online permiten que artistas y la ciudadanía  den su opinión sobre propuestas políticas, garantizando que estas reflejen las necesidades actuales. Un ejemplo de esto, es la iniciativa vTaiwan (vTaiwan, n.d. a), que reúne a ministerios, representantes electos, académicos, expertos, empresarios, organizaciones de la sociedad civil y ciudadanos de Taiwan en un proceso de consulta ciudadana en línea. vTaiwan emplea la plataforma tecnológica Pol.is (vTaiwan, n.d. b) para recabar opiniones iniciales. Permite a los usuarios votar y comentar, a la vez que hace posible visualizar los datos en tiempo real para una deliberación digital en donde la ciudadanía debate y llega a consensos sobre regulaciones y políticas públicas. Así la tecnología hace posible una retroalimentación constante y actual de la perspectiva de grupos de interés alrededor del arte y la cultura, garantizando que exista una conexión, representatividad y diversidad de expresiones. En México, aún estamos lejos de tener la infraestructura para lograr un acceso inclusivo a esta recolección de datos, sin embargo, el camino tecnológico se comienza a escribir en el mundo.

  • Acceso Democratizado a la Cultura: otro gran impulso de la tecnología hacia la participación ciudadana es la digitalización de obras y la creación de plataformas virtuales que permiten expandir el acceso a la cultura, llegando a rincones previamente inaccesibles del país o del mundo. Por ejemplo, en la plataforma filminlatino (filminlatino, 2023), gracias al IMCINE, se ha facilitado que el cine mexicano llegue a toda la población a través de la sección GratisMX. Otro gran ejemplo es ECOCINEMA (Alonso, n.d.), que utiliza unidades móviles con un sistema de energía solar fotovoltaica para llevar proyecciones de cine a barrios de ciudades o pequeñas poblaciones. El acceso a la cultura y el arte es muy importante dada su función en distintas dimensiones y aspectos en el desarrollo de una sociedad, es por eso que el artículo 27 de la Declaración Universal de Derechos Humanos invita a garantizar “el derecho de todas y todos a participar libremente en la vida cultural, a disfrutar de las artes y a compartir los avances científicos y sus beneficios” (Guterres, 2018).

  • Evaluación de impacto: a través de análisis de datos y encuestas en línea podemos entender mejor el impacto de ciertas políticas y ajustarlas según las necesidades. A diferencia de una retroalimentación simple, la evaluación de impacto es un instrumento que hace uso de metodologías rigurosas para medir los efectos que un programa y/o aportar información tanto para actores a nivel gerencial, como para los ciudadanos sobre la efectividad de los programas a los cuales se destina un presupuesto público. Las plataformas gratuitas en línea como Google Forms, Surveymonkey, Typeform, Zoom y Google meets, ofrecen instrumentos accesibles para implementar metodologías y recolectar información a través de encuestas o grupos focales en línea. Un ejemplo de estas iniciativas es el Observatorio Ciudadano de Arte y Cultura en Yucatán (FORO OCACY - Observatorio Ciudadano de Arte y Cultura en Yucatán, 2023), el cual se encuentra en el diseño de su primera investigación exploratoria  dirigida a actores de la industrias creativas y culturales del Estado de Yucatán. Su objetivo es generar información sobre las necesidades e impacto de la industria cultural a través de encuestas y grupos focales para medir el impacto de la política cultural en el Estado. Utilizará una plataforma de encuesta digital que le permitirá hacer uso de las buenas relaciones construidas a lo largo de años de trabajo conjunto para recolectar respuestas. Más iniciativas como esta pueden crear datos de valor para finalmente registrar con datos duros el impacto del arte y la cultura, volviendo visible su importancia y contribución a la sociedad.

  • Fomento de la creación colectiva: las herramientas colaborativas pueden facilitar proyectos de arte comunitario, dando voz a diversos sectores de la población en la creación artística. Por ejemplo el proyecto "Aquí habitamos"  de Colectivo Toloc (Colectivo Toloc, 2018), utilizó las ventajas  del acceso a dispositivos electrónicos a precios accesibles como cámaras de fotografía digital y teléfonos con cámara de bajo costo para acercar el arte a grupos vulnerables. El proyecto acercó la fotografía, de una manera lúdica y divertida, a niños de escasos recursos en comunidades alejadas de la ciudad de Mérida, Yucatán, México. Gracias a las nuevas tecnologías que son cada vez más accesibles este tipo de proyectos y eventos como coloquios, festivales entre otras actividades artísticas pueden suceder de manera accesible en dinámicas híbridas y/o digitales que permitan el intercambio y co-creación artística de formas más inclusivas. 


Hacia un Futuro Participativo 


La combinación de arte, tecnología y participación ciudadana tiene el potencial de revolucionar cómo entendemos y aplicamos políticas culturales. La tecnología no solo es una herramienta, sino un puente que nos conecta, nos empodera y nos permite diseñar en conjunto un futuro cultural más inclusivo y representativo. 


En un futuro cercano, habrá que adentrarnos en conceptos como experiencia de usuario, términos legales y metodologías de innovación entre otros elementos que incluye la virtualidad para el uso de datos, uso de imagen y el interés de quien toma parte de ella. Ningún instrumento tecnológico será de eficiencia, o los datos de valor, si no son diseñados de la manera adecuada.


Como sociedad, es esencial que continuemos explorando y adoptando estas y otras herramientas, garantizando que el arte y la cultura sean accesibles, relevantes y verdaderamente reflejen la amplia diversidad de experiencias y visiones de la humanidad.


Referencias:


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